sábado, 29 de agosto de 2009

Por mi parte he estado llenando la maleta de todo cuanto me he encontrado por el camino, no sé si inconscientemente, preparándome para el punto y aparte. Me llevo un dulce sabor de boca, creo que he construido algo, a mí tal vez. Sé que no va a haber lugar para hablar de ausencias ni de recuerdos, pero también sé que el tan ansiado descanso está a la vuelta de la esquina, y como siempre me pasa, me encantaría verlo muy lejos. Me pregunto si él tendrá contados los te echo de menos, o los tengo ganas de verte, si habrá pensado en ello. Yo sí, últimamente alterno horas de estudio con horas de hipotéticas reminiscencias, hipotéticos te echo de menos e hipotéticos tengo ganas de verte. Sé que vamos a plagar Julio de ellos, sobre todo cuando llueva, porque la lluvia de verano es muy melancólica.

Será como cuando me paseaba por la ciudad más bonita de Europa mientras él me inventaba en la capital, cuando me soñaba y hacía lo que yo hacía para imaginarse que aun estaba allí. No hace ni un año y hemos cambiado tanto… excepto en los puntos y aparte, que se repetirán hasta el infinito, aunque sólo sea físicamente. Yo crezco, cambio, evoluciono, como el antihéroe cervantino del siglo XVII, ya sabes, y si debo mencionar mi locura para describirme no me importa, aunque debo informarte de que cada vez más veo lo que hay, y no tergiverso la realidad en busca de batallas. Siempre me ha gustado vivir en la ficción, pero parece que el peso de los años me ha apegado al suelo y no me deja volar, soñar, debe de ser que he aprendido mucho, mucho más de lo que quisiera. Te agradesagradezco mi evolución porque ha estado plagada de altibajos, que al final han conseguido construirme.

Una semana y la maleta estará llena, y ya la iré vaciando poco a poco con la lluvia de verano, cada vez que se aproxime tormenta, sacaré un recuerdo y guardaré un te echo de menos. Creo que me he abastecido lo suficiente como para sobrevivir tres meses sin revisar todos sus recovecos cada día. Esta vez el punto y aparte no me pilla por sorpresa.

jueves, 2 de julio de 2009

El sabio recuerdo...

Un recuerdo distorsionado porque así se me antoja. Creo que si me concentro puedo escuchar tu respiración a tan sólo milímetros, y ver tu sonrisa infinita, y sentir tus miradas. Te recuerdo fantasma, parece que nunca existimos, que nunca fuimos parte de la misma historia. Revuelvo mis entrañas pero no consigo más que vacíos, blancos, y negros. Suspiro y pienso: parece mentira. Una vieja bruja juró tirar mis recuerdos al burato do inferno, y por mucho que intento recuperarlos hay algo que no me deja. Y te puedo asegurar que en mis ojos no se reflejaba felicidad, sino resignación, autoengaño oprimiéndome el alma. No pienso, no actúo, no existo. Parece que el pasado me ha sido confiscado, prohibido mirar atrás, prohibido entrar en mi vida.
Hoy encontré la gran afirmación entre mis apuntes de filosofía: si no hay melancolía, no hay creación. Y entre mis textos y pre-textos, te encontré hecho fantasma, producto de mi melancolía. Recuerdo cuando te sujetaba mientras mirabas al fondo del burato do inferno, sentía como tu miedo me robaba minutos de vida, se me aceleraba el corazón y rogaba a Dios que no dejara que te perdieras en la oscuridad. Me sudaban las manos, y me temblaban los labios, sentía el vértigo como el deseo insuperable de caer, hasta que de pronto desprendí una lágrima y tus palabras me sobresaltaron:
-¿Eeh!? ¿Qué haces? Suéltame ya, me haces daño!
-oh, Dios mío, perdona, pensaba que todavía estabas… ahí… mirando el vacío, y no quería que…
No agarraba su cuerpo, agarraba su alma, sentía que se iba obedeciendo a mi propósito, aunque la manía de autoengañarme espesara mis recuerdos y los convirtiese en la razón para seguir. En el camino a casa perdiste una camiseta y algo más, poco a poco te ibas destruyendo, tan sólo a unos meses del final.
Dicen que lo que solo ocurre una vez es como si no hubiera ocurrido nunca, y la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia. Ahora, es hora de dormir.